Jesús Nos Enseña Sobre el Hogar
Domingo, 15 de Mayo de 2004, N. A.
“6Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.
7Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 8y los dos serán una sola carne; así que no
son ya más dos, sino uno. 9Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”
Marcos 10:6-9
De esta manera, en Marcos quedan fijados las dos propiedades del matrimonio: unidad e indisolubilidad. Además, él demostró que la
verdadera libertad viene a la persona que sabe que el matrimonio no es una institución inventada por los hombres sino instituido por Dios y
que significa el cumplimiento de toda una vida bajo la dirección de Dios por medio de una entrega completa de un cónyuge al otro.
El hogar tiene su origen en Dios, en el principio, o sea en su estado de inocencia.
El hogar es antes que la escuela, la iglesia y los gobiernos.
De ahí que todo dependa del hogar. El origen de todo estriba ahí.
Personajes bíblicos fueron casados como Noé, Job, Pedro, incluso obispos, fueron casados (1 Timoteo 3:1, 2a; “1Palabra
fiel: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea». 2Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer…”)
Jesús dignificó y santificó el hogar en Caná de Galilea.
Pablo lo compara a la relación entre iglesia y Cristo (Efesios 5:21-31; “21Someteos unos a otros en el temor de Dios.
22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, 23porque el marido es cabeza de la mujer, así como
Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se
entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a
fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha.
28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama,
29pues nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también Cristo a la iglesia,
30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. , 31Por esto dejará el hombre a su padre y a su
madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.”)
SU ORIGEN (v. 6)
Principió en la creación (Génesis 1:27, 28; “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y
hembra los creó. 28Los bendijo Dios y les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla…
»”). El texto señala expresamente que la condición humana pertenece, por voluntad de Dios, el ser sexuado, en otras palabras
con un sexo definido. Así es el hogar.
- La obra predilecta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo fue el varón y la mujer.
- Siendo de origen divino escapa de lo común y se eleva a lo sublime.
- Para el Señor todos somos iguales, no debe haber intereses creados en el hogar.
- Caprichos, posesiones o motivos son del Señor. Es algo sublime la familia.
SU SIGNIFICADO (v. 7)
Dejará no significa abandonará, sino no dependerá. (Salmo 45:16; “En lugar de tus padres serán tus hijos, a quienes harás
príncipes en toda la tierra.”)
Fue el día que no debía depender más de sus padres. (Cantares 3:11; “¡Hijas de Sión, salid! Ved al rey Salomón con la corona
que le ciñó su madre el día de su boda, el día del gozo de su corazón.”).
- CASARSE es vivir en la misma casa;
- CÓNYUGE, bajo él (unido, atado, sujeto, enlazado, amarrado al) mismo yugo.
- MATRIMONIO significa “manus” oficio y “mater” madre, “oficio de madre”.
- Es pues el hogar la obligación maternal de uno con el otro.
- HOGAR, es hoguera, lugar donde hay lumbre, hay calor, todo allí reunidos.
- En el matrimonio de sus hijos, los padres no pierden a sus hijos, sino que ganan otros.
SU INDISOLUBILIDAD (v.8)
Serán una sola carne, “Nadie se aborrece a sí mismo”. (Efesios 5:29; “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino
que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”).
Dos barcas juntas chocan uno con el otro y se destrozarán pero fundidas, juntas bien unidas se soportarán y no se separarán.
Habrá mayor equilibrio y mejor soporte para no hundirse.
Un contrato puede disolverse, pero el hogar no es un contrato.
Son dos almas que sin confundirse se complementan en una sola.
Dos espejos de frente se hacen sombra. Con una luz en medio no habrá sombra.
Los dos discípulos en Emaus sintieron cuando Jesús estaba con ellos que “ardían sus corazones”.
La elección de “cónyuge” puede ser desacertada si no se ha hecho con oración y discreción para la unión matrimonial es obra de
Dios y, por eso, no hay desacierto anterior que justifique su ruptura, mientras Dios no tenga a bien romperla con la muerte de uno
de los cónyuges.
SU SEGURIDAD (v.9)
No lo aparte el hombre; lo que el hombre une Dios lo aparta, pero lo que une Dios, Dios no permite que se aparte.
PIEDAD es un credo religioso que nos une a Dios. Se puede traducir como “compasión” o “misericordia”.
CARIDAD es una obligación que nos une al prójimo. No significa solamente el acto de dar limosna, ni la indulgencia con la que se
juzga al prójimo, sino el amor a los demás como nos amamos a nosotros mismos, sentimiento que nace del supremo amor a Dios, y se
manifiestan en todas las acciones buenas. Es un equivalente de amor.
AMOR es un sentimiento que nos lleva a la familia. Ahí el hogar (1 Juan 4:16; “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que
Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”).
Tener en poco el hogar afecta la felicidad temporal y la eterna.
Que sea la antesala del cielo el hogar; allí hay orden, gozo y confianza.